Cuba enfrenta su escasez de combustible más severa desde el colapso de la Unión Soviética ante la profundización del bloqueo petrolero de la administración Trump, lo que llevó al gobierno comunista a activar medidas de racionamiento de emergencia mientras Washington simultáneamente entrega ayuda humanitaria a través de la Iglesia Católica.
El gobierno cubano ha anunciado que está implementando lo que llama “Opción Cero”, un plan de contingencia concebido durante el Período Especial de los años 90 que contempla racionamiento extremo, autosuficiencia alimentaria local y el uso de tracción animal para el transporte. El presidente Miguel Díaz-Canel confirmó recientemente que el país ha entrado en esta fase, comprometiéndose a garantizar siete libras de arroz mensuales por persona mientras prioriza los productos de producción local.
El bloqueo toma forma
La crisis se intensificó después de que el presidente Trump firmara la Orden Ejecutiva 14380 el 29 de enero de 2026, declarando una emergencia nacional y autorizando aranceles sobre bienes de cualquier país que venda petróleo a Cuba de forma directa o indirecta. La orden citó alegaciones de que Cuba apoya a actores estatales hostiles incluyendo Rusia, China, Irán y organizaciones terroristas.
El suministro de combustible de Cuba colapsó tras la operación militar estadounidense a principios de enero que resultó en la captura del líder venezolano Nicolás Maduro, cortando la fuente principal de crudo con descuento de la isla. Según Bloomberg News, Cuba depende de importaciones para aproximadamente el 60% de los cerca de 100,000 barriles de petróleo diarios que necesita para alimentar su envejecida red eléctrica.
México, previamente otro proveedor clave, suspendió los envíos de crudo bajo presión de Washington, aunque la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum despachó dos buques de la marina que transportaban más de 814 toneladas de suministros humanitarios a La Habana la semana pasada.
Apagones continuos y parálisis económica
La red eléctrica de la isla está en crisis. CiberCuba informó que apagones prolongados han dejado a más del 60% del país sin electricidad durante las horas de mayor demanda, mientras que el déficit eléctrico se ha disparado a casi 2,000 megavatios. Ciudades del oriente como Santiago de Cuba y Holguín han experimentado caídas de hasta un 50% en las emisiones de luz nocturna en comparación con los promedios históricos, según un análisis de Bloomberg de imágenes satelitales.
La sequía de combustible ha paralizado el turismo, el pilar económico de Cuba. El combustible de aviación no está disponible en los nueve aeropuertos internacionales al menos hasta mediados de marzo, lo que llevó a Air Canada a suspender vuelos hasta mayo de 2026. Más de 30 hoteles importantes en Varadero y los cayos del norte han cerrado, y los huéspedes restantes se han consolidado en un puñado de propiedades. Los organizadores también pospusieron el Festival anual del Habano, la exhibición de puros originalmente programada para finales de febrero.
Ayuda humanitaria y críticas internacionales
En un contraste notable, el Departamento de Estado de EE. UU. anunció el 5 de febrero que enviaría un segundo cargamento de ayuda humanitaria por valor de $6 millones a Cuba, tras un paquete inicial de $3 millones, distribuido directamente a través de la Iglesia Católica para evitar pasar por el gobierno cubano. Siete contenedores de alimentos y suministros de higiene llegaron a Santiago de Cuba el 10 de febrero.
Funcionarios de las Naciones Unidas han criticado duramente el bloqueo. El Secretario General António Guterres advirtió que la situación humanitaria en Cuba “empeorará, si no colapsa, si sus necesidades de petróleo no se satisfacen”, mientras que expertos en derechos humanos de la ONU condenaron las restricciones como “una violación masiva de los derechos humanos”.
El embajador cubano ante la ONU, Ernesto Soberón Guzmán, calificó la situación como “una violación masiva del derecho internacional”, mientras que el Secretario de Estado Marco Rubio respondió que el gobierno cubano debe ofrecer libertades políticas y económicas a cambio de aliviar las restricciones.


