El destino del líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, permanecía incierto el sábado mientras medios israelíes reportaban “indicios crecientes” de que pudo haber sido asesinado en ataques conjuntos estadounidenses-israelíes contra Teherán, en tanto que el ministro de Relaciones Exteriores de Irán insistía en que el líder de 86 años seguía con vida. Los relatos contradictorios han generado preguntas urgentes sobre el liderazgo de Irán en un momento de crisis extraordinaria.
Evaluación israelí vs. Negación iraní
El Canal 12 de televisión de Israel, citando fuentes israelíes no identificadas, informó que funcionarios evaluaron que Jamenei fue “probablemente asesinado” o “herido como mínimo” durante la primera ola de ataques que tuvo como objetivo su complejo en el centro de Teherán. La evaluación se basó en información de inteligencia en lugar de imágenes satelitales, y el gobierno israelí no emitió ninguna confirmación oficial.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, respondió en una entrevista con NBC News, diciendo que Jamenei está vivo “hasta donde yo sé”. Reconoció que dos comandantes habían muerto en los ataques, pero dijo que altos funcionarios, incluidos el jefe del poder judicial y el presidente del parlamento, habían sobrevivido. “Todos los funcionarios de alto rango están vivos”, dijo Araghchi. “Así que todos están ahora en sus puestos, y estamos manejando esta situación, y todo está bien”.
Complejo destruido, paradero desconocido
Imágenes satelitales obtenidas por The New York Times y capturadas por Airbus mostraron varios edificios destruidos dentro del complejo de Khamenei en Teherán, que sirve como su residencia oficial y lugar de reunión para altos funcionarios. El periodista visual del New York Times Christiaan Triebert publicó la primera imagen satelital conocida el sábado, señalando que “se desconoce el paradero actual del líder supremo de Irán”.
Una fuente familiarizada con la situación informó a Reuters que Khamenei no se encontraba en Teherán en el momento del ataque y había sido evacuado a un lugar seguro previamente. Las carreteras hacia el complejo en el centro de Teherán habían sido cerradas por las autoridades incluso antes de que comenzaran los ataques, según Associated Press. Khamenei no había hecho una aparición pública en los últimos días y no fue visto inmediatamente después.
Un liderazgo en entredicho
Los ataques, denominados Operación León Rugiente por Israel y Operación Furia Épica por Estados Unidos, tenían como objetivo deliberado a Khamenei, al presidente Masoud Pezeshkian y a otras figuras políticas y militares de alto rango, confirmó a Reuters un funcionario israelí. La agencia de noticias iraní Tasnim informó que Pezeshkian se encontraba “en perfecto estado de salud”. Por otro lado, reportes indicaron que el jefe del Consejo de Defensa, Ali Shamkhani, el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohammad Pakpour, probablemente fueron abatidos.
Sin ninguna aparición pública de Khamenei y sin ninguna prueba de vida más allá de la cautelosa garantía de Araghchi, la incertidumbre en torno a la figura más poderosa de Irán continúa profundizándose a medida que la crisis se desarrolla.


