Estados del Golfo condenan a Irán tras ataques a bases estadounidenses en la región

Micael Garcia
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Líderes mundiales se apresuraron a responder el sábado tras el lanzamiento de ataques militares conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, con gobiernos desde Moscú hasta Riad advirtiendo que la ofensiva corre el riesgo de sumir al Medio Oriente en un conflicto más amplio e incontrolable. Los ataques, con nombre en clave Operación Furia Épica por parte del Pentágono, provocaron ataques misilísticos de represalia iraníes contra bases militares estadounidenses en todo el Golfo Pérsico, impactando objetivos en Baréin, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Jordania, desencadenando una ola de condena y alarma desde capitales de todo el mundo.

Grandes potencias se enfrentan por la narrativa

Rusia emitió una de las reprimendas más contundentes. Dmitri Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, acusó a Washington de utilizar las negociaciones nucleares como una “operación de encubrimiento” para la campaña militar. “El pacificador ha mostrado una vez más su verdadero rostro. Todas las negociaciones con Irán son una operación de encubrimiento. Nadie dudó jamás de ello”, escribió Medvédev en X, desestimando las recientes conversaciones nucleares de Ginebra como “camuflaje estratégico”.

La jefa de política exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, calificó la situación de “peligrosa” en una publicación en X. “Los programas de misiles balísticos y nuclear de Irán, así como su apoyo a grupos armados, representan una grave amenaza para la seguridad mundial”, escribió, al tiempo que confirmó que la UE estaba retirando al personal no esencial y coordinando con socios árabes vías diplomáticas. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó los acontecimientos como “sumamente preocupantes” y reafirmó un “compromiso firme con la protección de la seguridad regional”.

Gran Bretaña confirmó que no había participado en los ataques, pero se abstuvo de criticar a Washington o Tel Aviv. Un portavoz del gobierno británico afirmó que a Irán “nunca se le debe permitir desarrollar un arma nuclear”, y agregó que Londres había “reforzado recientemente” las capacidades defensivas en la región y estaba “preparado para proteger nuestros intereses”. El primer ministro Keir Starmer presidió una reunión de emergencia del comité Cobra mientras el gobierno laborista advertía a Teherán que no atacara activos militares británicos en la región.

Los Estados del Golfo y países vecinos dan la voz de alarma

Arabia Saudita emitió una enérgica condena de lo que calificó como “una flagrante agresión iraní y una violación manifiesta de la soberanía” de los EAU, Baréin, Catar, Kuwait y Jordania, declarando su “disposición a poner todas sus capacidades” a disposición de esas naciones. Catar calificó el ataque con misiles iraníes contra su territorio como “inaceptable” y afirmó su derecho a responder, mientras que los EAU declararon que “no tolerarán ningún compromiso a su seguridad o soberanía bajo ninguna circunstancia”.

Turquía, que comparte una frontera de aproximadamente 560 kilómetros con Irán, ha estado preparando planes de contingencia durante semanas. Según Bloomberg, Ankara ha evaluado escenarios que incluyen el establecimiento de campos de refugiados a lo largo de la frontera y, en un caso extremo, el despliegue de tropas en territorio iraní para contener una afluencia masiva, aunque la oficina presidencial de Turquía negó planes de cualquier incursión que violaría la soberanía de Irán.

África y las consecuencias globales

La Unión Africana advirtió que la escalada “amenaza con empeorar la inestabilidad global, con graves implicaciones para los mercados energéticos, la seguridad alimentaria y la resiliencia económica, particularmente en África, donde el conflicto y las presiones económicas siguen siendo agudas”. El Estrecho de Ormuz, por el que pasa aproximadamente el 30 por ciento del comercio mundial de petróleo, se encuentra en el centro de esas preocupaciones.​​

Mientras las operaciones militares continuaban el sábado, la pregunta central que se cierne sobre la crisis seguía siendo si el conflicto podría contenerse, o si los ataques de represalia y contraataques atraerían a más naciones y cerrarían uno de los corredores energéticos más vitales del mundo.

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Editor en jefe de The Gazzella, publicación dedicada a la filosofía política contemporánea. Medio independiente enfocado en pensamiento crítico y debates de filosofía política. Con formación en sistemas y experiencia en medios digitales, aporta una mirada analítica al desarrollo de contenidos contemporáneos. Su trabajo se orienta a promover un periodismo reflexivo y una conversación pública basada en el rigor intelectual.