La Cámara de Diputados de México rechazó la reforma electoral constitucional de la presidenta Claudia Sheinbaum el miércoles, con 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención, quedando 75 votos por debajo de los 334 votos de mayoría calificada requeridos para reformar la constitución. La derrota, la primera de Sheinbaum a manos de los legisladores desde que asumió el cargo en octubre de 2024, se produjo después de que sus propios socios de coalición rompieran filas y votaran junto con la oposición.
Fracturas en la alianza por la reforma
El fracaso del proyecto de ley se selló no por la oposición, sino por la deserción de los aliados de Morena en la coalición gobernante: el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Ambos partidos votaron en contra de la reforma en la sesión plenaria, tal como lo habían hecho la noche anterior en comisiones, donde la medida pasó 45-39 con solo votos de Morena a favor.
Morena posee 253 de los 500 escaños de la Cámara y necesitaba al PT y al PVEM para alcanzar el umbral de dos tercios. Los dos partidos más pequeños se opusieron a disposiciones que, según dijeron, amenazaban su supervivencia política, particularmente la propuesta de reestructuración del sistema de representación proporcional que les ha permitido ganar escaños en el Congreso sin competir en elecciones directas. La reforma también buscaba reducir en un 25 por ciento el financiamiento público para los partidos políticos y recortar el presupuesto del Instituto Nacional Electoral de México.
Carlos Puente Salas, legislador del PVEM, dijo que su partido respaldaba la agenda más amplia de Sheinbaum, pero no podía apoyar la reforma en su forma actual, haciendo un llamado a condiciones equitativas de competencia política. El líder del PT, Reginaldo Sandoval, reafirmó la lealtad de su partido a Sheinbaum al tiempo que se oponía al proyecto de ley, diciendo que el PT “siempre ha estado en contra de la instalación de un partido único y hegemónico”.
Debate sobre los límites de la sesión exprés
La votación plenaria siguió lo que múltiples medios describieron como un debate deliberadamente abreviado. El líder parlamentario de Morena, Ricardo Monreal, había planeado una sesión exprés limitada a un discurso por grupo parlamentario, una estrategia destinada a minimizar el daño político de la derrota anticipada. Legisladores de oposición criticaron el formato apresurado. El diputado del PAN José Elías Lixa dijo que Morena había optado por “ignorar cualquier propuesta de otros partidos, incluidos sus aliados”.
Monreal advirtió antes de la votación que Morena comenzaría a elaborar un “Plan B”, una alternativa legislativa que no requeriría una supermayoría constitucional, en caso de que la reforma fracasara. La propia Sheinbaum había aludido a tal plan alternativo semanas antes, aunque los detalles siguen sin estar claros.
Qué sigue ahora
El rechazo deja la agenda de reformas más amplia de Sheinbaum en una encrucijada de cara a las elecciones de medio término de junio de 2027. Analistas de Bradesco BBI habían evaluado desde el principio como baja la probabilidad de aprobación, dada la escasa mayoría de Morena en el Congreso. Funcionarios de Morena han señalado que la ruptura de la coalición podría tener consecuencias en cómo los tres partidos aliados se reparten las candidaturas y recursos en 2027. La derrota del proyecto de ley también refleja un patrón conocido: la propia reforma electoral del expresidente Andrés Manuel López Obrador fue rechazada por la Cámara de Diputados en diciembre de 2022.


