La Casa Blanca pasó semanas presionando discretamente a Pakistán para convencer a Irán de aceptar un alto al fuego, impulsada por el disparado precio del petróleo y la inesperada resiliencia de Teherán frente a los sostenidos ataques militares de Estados Unidos e Israel, según informó el Financial Times el miércoles. La revelación deja al descubierto una frenética maniobra diplomática entre bastidores que contrasta marcadamente con las declaraciones públicas de la administración Trump sobre una victoria militar incondicional.
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Según el Financial Times, la administración Trump presionó a Islamabad durante semanas para convencer a Irán de que detuviera los combates y reabriera el Estrecho de Ormuz, el paso estratégico por el que fluye aproximadamente el 20 por ciento del petróleo y el gas natural licuado del mundo. Washington calculó que Pakistán, como país vecino de mayoría musulmana con vínculos con ambas partes, estaba en la mejor posición para “vendérselo a Teherán”, según informó el diario citando a personas familiarizadas con las conversaciones.
En el centro de los esfuerzos se encontraba el jefe de las fuerzas de defensa de Pakistán, el Mariscal de Campo Asim Munir, quien actuó como intermediario entre el ministro de Relaciones Exteriores iraní Abbas Araghchi y altos funcionarios estadounidenses, incluidos el vicepresidente JD Vance y el enviado especial Steve Witkoff. Según Reuters, Munir estaba al teléfono con el propio Trump minutos antes de que el presidente publicara su anuncio de alto al fuego en Truth Social el martes por la noche. Las comunicaciones se realizaron a través de WhatsApp y Signal, de acuerdo con TRT World.
El petróleo y la resiliencia
La urgencia detrás de la ofensiva diplomática de Washington fue impulsada por los precios del crudo, que se dispararon por encima de los 100 dólares por barril a mediados de marzo, a medida que el conflicto estrangulaba el tráfico marítimo en el Golfo Pérsico. El Brent alcanzó un pico de más de 116 dólares por barril a finales de marzo, y la Agencia Internacional de Energía calificó la interrupción como el “mayor choque de oferta en la historia del mercado petrolero”. La negativa de Irán a capitular a pesar de más de cinco semanas de ataques estadounidenses e israelíes —y sus ataques de represalia contra el tráfico marítimo y la infraestructura energética del Golfo— tomó por sorpresa a los funcionarios estadounidenses, según el Financial Times.
El alto al fuego, anunciado aproximadamente 90 minutos antes del plazo límite de Trump a las 8 p.m. ET del martes —en el que había amenazado con destruir toda la “civilización” de Irán—, detuvo las hostilidades y allanó el camino para la reapertura del estrecho. Los precios del petróleo cayeron de inmediato en picado, con el Brent bajando aproximadamente un 13 por ciento.
Lo que viene a continuación
La Casa Blanca anunció el miércoles que Vance, Witkoff y Jared Kushner viajarán a Islamabad para mantener negociaciones cara a cara con funcionarios iraníes a partir del sábado. Se espera que la delegación de Irán esté encabezada por el presidente del parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf, y el canciller Araghchi. Sin embargo, el alto al fuego ya muestra fisuras: Irán acusó a Israel de violarlo al continuar con los ataques contra Hezbolá en el Líbano, y el miércoles se reportaron explosiones en islas iraníes en el Golfo Pérsico.
“Hasta que los detalles de esta victoria sean definitivos, aún se requiere perseverancia y prudencia”, declaró en un comunicado el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.


