Un buque de la Armada de México que transportaba más de 96 toneladas de alimentos llegó a La Habana el viernes, marcando el cuarto envío de ayuda humanitaria que México ha entregado a Cuba desde febrero, mientras la isla caribeña atraviesa su peor crisis energética de la historia moderna. El cargamento, transportado a bordo del buque de apoyo logístico Huasteco desde el puerto de Veracruz, consistió principalmente en arroz y frijoles, según el ministerio de relaciones exteriores mexicano.
Con esta última entrega, México ha enviado ahora un total de 3,125 toneladas de ayuda humanitaria a Cuba, con contribuciones de gobiernos locales de la Ciudad de México y Puebla, así como de organizaciones de la sociedad civil.
Díaz-Canel elogia el ‘valor’ de Sheinbaum
En una entrevista publicada el jueves por el periódico mexicano La Jornada, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel elogió efusivamente a su homóloga mexicana, Claudia Sheinbaum. “México y su presidenta no tienen idea de cuántos cubanos quisieran agradecerle personalmente” por todo lo que ha hecho por Cuba, dijo Díaz-Canel. Describió a Sheinbaum como una líder que “ha demostrado una firmeza de convicciones, una firmeza de principios, valor y gallardía”.
“¡Gracias, México! Mil veces gracias por estar siempre al lado de Cuba en los momentos más difíciles de nuestra nación”, añadió Díaz-Canel, invocando el vínculo histórico entre los dos países que se remonta a la década de 1960, cuando México fue la única nación latinoamericana que se negó a romper relaciones con La Habana bajo presión estadounidense.
Una crisis sin combustible
Cuba no ha recibido un solo cargamento de combustible del extranjero en tres meses, según múltiples funcionarios. El primer viceministro de Energía y Minas, Argelio Jesús Abad Vigoa, declaró en un evento la semana pasada que después de “tres meses sin recibir diésel, fuel oil, gasolina, combustible para aviones y GLP”, la isla ha agotado su capacidad para generar electricidad mediante sistemas de energía descentralizados.
La crisis se remonta a la intervención estadounidense en Venezuela a principios de enero, que puso fin a los envíos de petróleo subsidiado que durante mucho tiempo habían sido el sostén energético de Cuba. Una orden ejecutiva de Trump a finales de enero amenazó además con aranceles a cualquier país que suministrara petróleo a Cuba, lo que llevó a México —otro proveedor clave— a suspender las exportaciones de petróleo a la isla. El último cargamento de petróleo de México a Cuba llegó el 9 de enero.
El bloqueo de combustible ha provocado tres apagones nacionales solo en marzo, con cortes que han durado hasta 30 horas. Decenas de miles de cirugías han sido pospuestas, las escuelas han cerrado, el transporte público se ha paralizado y la basura se ha acumulado en toda La Habana.
La ayuda continúa a pesar de la presión estadounidense
Sheinbaum ha mantenido el programa de ayuda humanitaria a pesar del descontento de Washington, presentándolo como una cuestión de soberanía y solidaridad. “Siempre defendemos la autodeterminación”, dijo a los periodistas. “Es el pueblo cubano quien debe decidir cómo gobernarse, sin intervención extranjera”. Ha dicho que su gobierno está explorando formas de reanudar los envíos de combustible “sin afectar a México” ante las sanciones estadounidenses.
Los envíos de ayuda han recibido críticas de algunos sectores, con reportes que alegan que los bienes donados han sido desviados para su venta en tiendas en dólares administradas por el gobierno cubano, alegaciones que las autoridades cubanas han negado.


