El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, le ha transmitido al presidente estadounidense Donald Trump que cualquier acuerdo con Irán debe incluir el desmantelamiento completo de la infraestructura nuclear del país, no simplemente una detención de las actividades de enriquecimiento de uranio. La postura del líder israelí surge mientras Washington se prepara para una segunda ronda de conversaciones nucleares con Teherán, programadas para el martes en Ginebra.
Netanyahu expresa escepticismo en la Casa Blanca
Durante una reunión de casi tres horas en la Casa Blanca el 11 de febrero, Netanyahu expresó un “escepticismo general” sobre las perspectivas de alcanzar un acuerdo significativo con Irán. El primer ministro argumentó que incluso si Teherán firmara un acuerdo, la República Islámica no lo cumpliría, según funcionarios estadounidenses informados sobre las conversaciones.
Netanyahu ha sostenido consistentemente que la posición de Israel requiere “cero capacidad de enriquecimiento, la eliminación de todo el uranio enriquecido de Irán y supervisión continua de las instalaciones nucleares”. La distinción entre detener el enriquecimiento y desmantelar la infraestructura es crucial: la primera opción dejaría intactas las centrifugadoras de Irán y con capacidad de reanudar el enriquecimiento, mientras que la segunda eliminaría esa capacidad por completo.
Trump, sin embargo, indicó que cree que todavía hay una oportunidad de alcanzar un acuerdo. Después de la reunión, Trump escribió en Truth Social que “no se llegó a nada definitivo” aparte de su insistencia en que las negociaciones con Irán continúen “para ver si se puede o no concretar un Acuerdo”.
Enfoques divergentes
Los dos líderes acordaron intensificar la presión económica sobre Irán, incluyendo medidas dirigidas a las ventas de petróleo de Teherán a China. Sin embargo, sus enfoques difieren sobre cómo impedir que Irán adquiera armas nucleares.
Netanyahu ha instado a que cualquier negociación incluya no solo cuestiones nucleares, sino también límites al programa de misiles balísticos de Irán y su apoyo a grupos proxy regionales como Hamas y Hezbollah. Irán ha rechazado ampliar las conversaciones más allá del tema nuclear, y el viceministro de Relaciones Exteriores, Majid Takht-Ravanchi, declaró que “el tema del enriquecimiento cero ya no es un tema y, en lo que respecta a Irán, ya no está sobre la mesa”.
Conversaciones de Ginebra en el Horizonte
Se espera que los enviados especiales de EE.UU. Steve Witkoff y Jared Kushner encabecen la delegación estadounidense en las conversaciones de Ginebra el martes, con funcionarios omaníes actuando como mediadores. Las discusiones siguen a una primera ronda de negociaciones indirectas celebradas en Muscat el 6 de febrero, que ambas partes describieron como cautelosamente positivas pero no concluyentes.
Irán ha señalado flexibilidad en algunos aspectos de su programa nuclear, incluyendo una posible oferta de diluir su reserva de uranio enriquecido al 60 por ciento. Sin embargo, Teherán ha establecido líneas rojas firmes en torno a su derecho a enriquecer uranio y sus capacidades de misiles balísticos.
Trump ha advertido que el fracaso en alcanzar un acuerdo sería “muy traumático” para Teherán y no ha descartado una acción militar, habiendo ordenado recientemente que un segundo grupo de ataque de portaaviones se despliegue en la región.


