La presidenta Claudia Sheinbaum enviará el lunes 2 de marzo su amplia propuesta de reforma electoral al Congreso mexicano, impulsando una iniciativa que ha expuesto profundas divisiones dentro de su propia coalición gobernante. La reforma, que requiere una mayoría calificada de dos tercios en ambas cámaras para modificar la Constitución, enfrenta resistencia del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y del Partido del Trabajo (PT), los mismos aliados que Morena necesita para alcanzar ese umbral.
La propuesta, presentada oficialmente el 25 de febrero por la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, se centra en diez puntos distribuidos en cuatro ejes: reestructurar la composición del Congreso, reducir los costos electorales en un 25%, fortalecer la fiscalización de los partidos políticos y ampliar los mecanismos de democracia directa. Entre las disposiciones más polémicas están la eliminación de las listas plurinominales cerradas, exigiendo que todos los legisladores compitan por voto directo, la reducción del Senado de 128 a 96 escaños, la eliminación del sistema de conteo preliminar PREP, y la prohibición de la reelección consecutiva a partir de 2030.
Una coalición bajo presión
El PVEM y el PT se han opuesto a las propuestas centrales de la reforma, que según ellos eliminarían la representación garantizada de los partidos más pequeños y recortarían drásticamente su financiamiento público. A principios de febrero, los dirigentes de ambos partidos abandonaron las negociaciones después de que la dirigencia nacional de Morena se negara a preservar los escaños plurinominales existentes y los acuerdos de financiamiento. El senador Jorge Carlos Ramírez Marín del PVEM advirtió que los cambios solo beneficiarían a los partidos mayoritarios, creando un desequilibrio estructural en contra de las fuerzas minoritarias.
Morena tiene 253 escaños en la cámara baja y 67 en el Senado, pero necesita 334 y 86 votos, respectivamente, para aprobar reformas constitucionales. Sin los 62 diputados y 14 senadores del PVEM y los 49 diputados y 6 senadores del PT, los números no cuadran. Sin embargo, el líder de Morena en el Senado, Ignacio Mier, declaró que el partido seguiría adelante “con o sin aliados”, mientras que el coordinador de la cámara baja, Ricardo Monreal, convocó a su bancada a respaldar la iniciativa incondicionalmente.
El camino por delante
La reforma enfrenta un calendario ajustado. Los cambios constitucionales a las reglas electorales deben publicarse al menos 90 días antes del inicio del próximo proceso electoral, que se espera comience en septiembre de 2026, lo que establece una fecha límite práctica alrededor de principios de junio. Monreal ha proyectado la aprobación para mediados de marzo, seguida de la ratificación de al menos 17 de las 32 legislaturas estatales de México.
Los críticos más allá de la coalición también han dado la voz de alarma. Líderes de la oposición y analistas advierten que la propuesta podría concentrar el poder al debilitar la representación proporcional, mientras que la presidenta del Consejo del INE, Guadalupe Taddei, ha defendido el PREP como una herramienta de transparencia electoral. Como informó La Jornada el lunes, el propio PT ha argumentado que la reforma tal como está redactada podría efectivamente desmantelar el sistema multipartidista de México.


