La ruptura pública entre el activista mexicano Eduardo Verástegui y el presidente argentino Javier Milei representa mucho más que un drama político periférico; es un evento diagnóstico que expone las fallas estratégicas fundamentales dentro del neoconservadurismo latinoamericano. Este conflicto alcanzó su punto critico recientemente, cuando Verástegui calificó a Milei de “traidor” y provocó la cancelación de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) en México, que se hubiese realizado el 15 y 16 de Noviembre. La cancelación de la cumbre funciona como un síntoma de la tensión central del movimiento.
Su asociación inicial fue estratégicamente beneficiosa para ambos, otorgando a Milei credenciales conservadoras y a Verástegui una conexión con una estrella política en ascenso. La fase inicial de su alianza fue pública en la conferencia CPAC México de 2023, organizada por Verástegui, donde Milei fue el orador de clausura. En ese foro, Verástegui elogió públicamente a Milei, describiéndolo como un “referente”, un “outsider” y una figura “disruptiva”. Lo aclamó como un “león” que había logrado romper las barreras del establishment político, palabras que presagian sus propias aspiraciones en México. “Si se pudo en Argentina, ¿por qué no en México?”. Para Verástegui, Milei era el avatar de una rebelión cultural y política exitosa.
La ruptura se hizo pública y definitiva cuando Verástegui acusó a Milei de ser un “traidor” a través de su cuenta de X, un día antes de las votaciones legislativas en Argentina.
Yo creo que mañana @JMilei va a perder, por traicionero, malagradecido y desleal, pero sobre todo, por incompetente. Ya es tiempo de nuevos líderes. Para mí, dos grandes referentes con todo el potencial para servir a nuestros hermanos argentinos son, sin duda, @AgustinLaje y @VickyVillarruel. Líderes provida, profamilia, defensores de la verdadera libertad. Inteligentes, carismáticos y, sobre todo, gente buena y con valores. ¡Viva Argentina!
La acusación de “traidor” se fundamenta en una serie de críticas detalladas por publicaciones como The Libertarian Times, compartidas por Verastegui a través de su cuenta de X, que señalan una profunda decepción con las acciones de Milei en el gobierno. Acorde a la publicación, Milei ha traicionado no solo a los liberales y al pueblo argentino, sino también a su círculo más cercano, despidiendo a figuras clave como Ramiro Marra, Diana Mondino y Nicolás Posse, y calificando de “traidores” a aliados iniciales como las diputadas Marcela Pagano y la vicepresidenta Victoria Villarruel.
Sin embargo, la crítica más notable proviene desde las filas del propio pensamiento libertario que representa. Varios miembros de su Consejo Asesor Científico del Instituto Mises, renunciaron en protesta por la decisión de otorgarle un premio conmemorativo en honor a Ludwig von Mises, el economista austriaco del siglo XX, a Milei. En su carta de renuncia, los académicos argumentaron que su conocimiento de la teoría de la Escuela Austríaca es “superficial y defectuoso”. Y advirtieron que no consideraran las declaraciones de Milei sobre filosofía económica como autorizadas, calificando su promoción de estas ideas como una “espada de doble filo”. Cuestionaron sus logros políticos, señalando que su éxito inicial se basó en “los medios habituales de financiación gubernamental inflacionaria” y que el resultado a largo plazo de sus políticas es “muy cuestionable”.
La ruptura Verástegui-Milei parece ser un presagio de futuras divisiones. La unidad del movimiento neoconservador se basa en gran medida en una identidad negativa, es decir, en la oposición a enemigos comunes interno y externos como el comunismo, el progresismo y el globalismo. Esta estrategia es eficaz para las campañas electorales, pero crea un vacío estratégico a la hora de gobernar. Una vez que el “enemigo” común es derrotado electoralmente, la pregunta “¿y ahora qué?” expone las profundas grietas en del proyecto político.


