Más de seis semanas después del inicio de la guerra con Irán, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu no ha logrado convertir la fortaleza militar de su país en la victoria política que buscaba. A pesar de la eliminación del líder supremo iraní Alí Jamenei, la destrucción de instalaciones nucleares y una intensa campaña de ataques aéreos conjuntos entre Estados Unidos e Israel, el conflicto no ha logrado hasta ahora brindarle el triunfo histórico que Netanyahu imaginaba cuando impulsó la acción militar, según un análisis publicado el martes por Reuters.
Una guerra que no ha terminado
El conflicto, que comenzó el 28 de febrero cuando fuerzas estadounidenses e israelíes lanzaron cerca de 900 ataques en 12 horas contra infraestructura militar iraní y su liderazgo, se encuentra hoy en su día 46. Los grupos aliados de Irán han sido debilitados, pero siguen operativos. Hezbollah continúa lanzando misiles y los combates persisten en el sur del Líbano. Un alto el fuego de dos semanas negociado por Pakistán a partir del 8 de abril atraviesa momentos de tensión, tras el fracaso de las conversaciones en Islamabad para alcanzar un acuerdo duradero.
En un discurso televisado de 13 minutos el 11 de abril, Netanyahu afirmó ante los israelíes que “la batalla no ha terminado aún” y presumió de lo que calificó como “logros históricos”, entre ellos la destrucción del programa nuclear iraní y la muerte de ocho científicos nucleares. “Ellos querían estrangularnos, y somos nosotros quienes los estamos estrangulando”, declaró.
Crecen las críticas internas
Los líderes de la oposición se apresuraron a desestimar esas afirmaciones. El líder del partido Demócratas, Yair Golan, escribió en X que “Netanyahu está bajo presión, porque sabe que los objetivos de la guerra no se lograron”. El líder de la oposición Yair Lapid añadió que “no alcanzó ninguno de los objetivos de guerra que él mismo definió”, acusando al primer ministro de atribuirse el mérito del trabajo del ejército “para que olvidemos su fracaso total”.
Las encuestas siguen mostrando que la coalición de Netanyahu probablemente perderá las elecciones previstas para octubre de 2026, incluso tras el conflicto con Irán. Un análisis de Associated Press señaló que Netanyahu “podría encontrarse luchando por su cargo cuando su nación, agotada por la guerra, acuda a las urnas”.
Una Brecha que se Amplía entre la Fuerza Militar y los Resultados Políticos
La situación pone de relieve una brecha cada vez mayor entre el poderío militar de Israel y los resultados políticos que Netanyahu esperaba alcanzar. Irán, aunque debilitado, ha calificado de “piratería” el bloqueo naval estadounidense en curso sobre sus puertos y ha mostrado desafío, con miles de personas protestando en Teherán contra dicho bloqueo. Teherán ha señalado que no tiene “ningún plan para una próxima ronda de negociaciones”, insistiendo en lo que denomina un acuerdo justo antes de cualquier cambio en el estatus del Estrecho de Ormuz.
Por su parte, el vicepresidente JD Vance, al regresar de Islamabad el domingo, reconoció que la brecha entre Estados Unidos e Irán sigue siendo amplia, especialmente en lo que respecta a las garantías a largo plazo contra el desarrollo de armas nucleares.


