En medio de la tormenta diplomática con Estados Unidos y la amenaza de una intervención militar terrestre, la administración de Claudia Sheinbaum ha quedado expuesta no como un muro de contención soberano, sino como lo que podríamos llamar un “Gobierno Piñata”. Un ente que recibe golpes desde todas las direcciones, oscilando como un péndulo mientras trata de mantener su integridad.
Esta es la realidad del Estado mexicano: una entidad golpeada por la sociedad, golpeada por el crimen y golpeada por el extranjero, mientras intenta administrar una crisis que no inventó, pero que ha decidido no resolver.
Un Estado Fallido desde la Cuna
Para ser justos con el análisis, hay que reconocer una verdad histórica: la falta de Estado de derecho no comenzó el 1 de octubre de 2024. Desde su nacimiento, México ha luchado por establecer un monopolio legítimo de la fuerza que nunca ha llegado a concretarse del todo.
Claudia Sheinbaum no creó la corrupción ni inventó el narcotráfico. Sin embargo, la tragedia de su mandato es que ella representa un eslabón más en la larga cadena de presidentes que han optado por la administración del Pax Narca en lugar de la solución del conflicto.
Lejos de romper el ciclo, la actual administración parece haber normalizado el caos. La crítica ya no es solo por incompetencia, sino por una colaboración tácita y sistémica. Sheinbaum opera bajo la sombra de la sospecha histórica: la de presidir un sistema donde la línea entre el funcionario público y el operador criminal es, en el mejor de los casos, borrosa.
La Anatomía de la Piñata
El Golpe del Narco: Sangre y Control Real
El primer “batazo”, el más brutal, lo da el crimen organizado. Mientras el gobierno simula control en las conferencias matutinas, en el territorio real los cárteles “golpean” a la sociedad con extorsiones y terror, y “rompen” la estructura política asesinando a alcaldes, candidatos y funcionarios locales. Lo más grave es la connivencia: los subordinados de la administración federal, las policías estatales y los mandos locales, a menudo actúan no como defensores del ciudadano, sino como brazos operativos del crimen. El narco golpea al gobierno no para destruirlo, sino para moldearlo a su conveniencia.
El Golpe de la Sociedad Mexicana
El segundo “batazo” viene de la propia sociedad mexicana golpea a su gobierno con la crítica feroz, el reclamo de justicia y la desconfianza absoluta. Claudia Sheinbaum ha experimentado una pérdida gradual en su aprobación presidencial . Problemas como seguridad pública, bajo crecimiento económico, desabasto de medicinas y percepción de corrupción han erosionado el apoyo, especialmente entre jóvenes. La sociedad mexicana se siente traicionada: se prometió una transformación, pero se entregó una continuidad de la corrupción donde la impunidad sigue siendo el rey.
El Golpe de Estados Unidos: La Soberanía como Moneda de Cambio
El tercer “batazo” viene del norte. Donald Trump y el aparato de seguridad estadounidense terminarán por romper la piñata. Saben que el gobierno mexicano es débil porque sus subordinados están comprometidos. La amenaza de “botas en el terreno” es el golpe que busca romper la piñata para sacar concesiones: extradiciones, control migratorio y sumisión geopolítica.
La Inercia de la Colusión
La respuesta de Sheinbaum ante la amenaza estadounidense se siente vacía porque el cimiento está podrido. No se puede defender la “casa” de los vecinos cuando los criminales duermen en la sala y tienen las llaves de las habitaciones.
Este gobierno corre el riesgo de romperse, no por un golpe externo, sino por la incapacidad de sostener su propia contradicción: intentar ser un administrador legítimo ante la nación mientras se mantiene una estructura interna coludida con quienes desangran al país.
Al final, la soberanía no se pierde solo cuando entra un soldado extranjero; se pierde cuando el propio gobierno decide cohabitar con el crimen en lugar de combatirlo.


