Sheinbaum rechaza que México sea una ‘colonia’ tras mensaje de guerra de Trump

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La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum pronunció un discurso desafiante en el Teatro de la República en Querétaro el jueves, declarando que “México no se doblega, no se arrodilla, no se rinde y no se vende” durante las celebraciones que marcaron el 109° aniversario de la Constitución de 1917.

El discurso se produjo en respuesta a las crecientes tensiones con Estados Unidos, particularmente después de que la Casa Blanca del presidente Donald Trump emitiera una declaración el 2 de febrero celebrando la Guerra México-Estadounidense de 1846-1848 como “una victoria legendaria” para Estados Unidos, un mensaje que tocó una fibra histórica sensible al sur de la frontera.

Un mensaje de unidad nacional

Hablando ante funcionarios gubernamentales, legisladores y gobernadores estatales, Sheinbaum enfatizó el compromiso de México de defender su integridad territorial y recursos naturales.

“México no volverá al régimen de privilegios y corrupción. México no volverá a ser colonia ni protectorado de nadie. Y México nunca entregará sus recursos naturales”.

La presidenta reafirmó que las reformas al artículo 40 de la Constitución mexicana garantizan que el país no aceptará ninguna intervención extranjera, “ni violaciones al territorio mexicano por tierra, agua, mar o espacio aéreo”. Estos cambios constitucionales fueron aprobados el año pasado en respuesta a la designación de cárteles mexicanos de la droga como organizaciones terroristas extranjeras por parte de la administración Trump y las subsecuentes amenazas de operaciones militares estadounidenses en suelo mexicano.

Reacción al mensaje de Trump sobre el aniversario de la guerra

La declaración de Trump del 2 de febrero caracterizó la guerra que resultó en que México perdiera más de la mitad de su territorio como una de las “primeras demostraciones de poderío militar” de Estados Unidos, guiada por la “divina providencia” y el “Destino Manifiesto”.

La reacción de los funcionarios mexicanos fue rápida y contundente. El exembajador de México en Estados Unidos, Arturo Sarukhan, escribió en X:

“Nunca, en los anales recientes de las relaciones México-Estados Unidos habíamos visto algo así. Esto no es solo celebrar en la zona de anotación; es un vete a la chin… en tu cara”.

Los historiadores han acusado a la administración Trump de distorsionar la historia para justificar sus políticas agresivas hacia América Latina. Alexander Aviña, profesor de historia latinoamericana en la Universidad Estatal de Arizona, dijo que la declaración de la Casa Blanca “minimiza la violencia extensiva que facilitó la expansión de Estados Unidos hacia la costa del Pacífico”

Contexto más amplio de las tensiones entre Estados Unidos y México

Cuando le preguntaron sobre la conmemoración de guerra de Trump en su conferencia de prensa a principios de la semana, Sheinbaum respondió con una contundente referencia histórica: “Nosotros no somos Santa Anna; debemos siempre defender nuestra soberanía”, haciendo referencia al presidente mexicano que presidió sobre las pérdidas territoriales en el siglo XIX.

La declaración de soberanía llega en medio de fricciones continuas entre ambas naciones sobre aranceles, aplicación de leyes migratorias y tráfico de fentanilo. A pesar de la retórica tensa, los dos países alcanzaron recientemente un acuerdo comercial sobre materiales críticos, y el Senado de México votó para cancelar las ventas de petróleo a Cuba tras la presión estadounidense.

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