La 62.ª Conferencia de Seguridad de Múnich concluyó el domingo con los líderes europeos enviando un mensaje claro: el continente debe asumir una mayor responsabilidad por su propia defensa ante la dinámica transatlántica cambiante. Durante tres días de debates, altos funcionarios delinearon planes para aumentar el gasto militar, la cooperación en disuasión nuclear y reducir la dependencia de Washington.
La alta representante de política exterior de la UE, Kaja Kallas, rechazó las críticas estadounidenses hacia Europa, respondiendo a las sugerencias de que “una Europa woke y decadente” enfrenta una “borradura civilizacional”. Durante la sesión de clausura de la conferencia, Kallas delineó tres prioridades: defender Europa comenzando por Ucrania, asegurar el vecindario mediante la ampliación de la UE y construir alianzas globales. Advirtió que Rusia “no debe obtener más en la mesa de negociaciones de lo que ha logrado en el campo de batalla”.
Conversaciones nucleares e integración de la defensa
El canciller alemán Friedrich Merz reveló que ha iniciado “conversaciones confidenciales con el presidente francés sobre la disuasión nuclear europea”. El anuncio señala una posible expansión del paraguas nuclear de Francia en todo el continente, mientras Europa busca alternativas a su dependencia tradicional de la protección estadounidense. Merz declaró que la “pretensión de liderazgo de Estados Unidos fue cuestionada, quizás ya perdida” e hizo un llamado a terminar con la “inmadurez autoinfligida” de Europa.
El primer ministro británico Keir Starmer aprovechó el foro para abogar por vínculos de defensa más profundos entre el Reino Unido y la UE, describiendo a Europa como un “gigante dormido” cuyas estrategias industriales fragmentadas y procesos de contratación la han dejado más débil de lo que su peso económico sugiere. Starmer enfatizó que el poder disuasorio nuclear de Gran Bretaña ya protege a los miembros de la OTAN, al tiempo que destacó los esfuerzos para “mejorar nuestra colaboración nuclear con Francia”.
Cambio en la Política Estadounidense
El Secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, adoptó un tono más conciliador que el del Vicepresidente JD Vance en la conferencia del año pasado, asegurando a los asistentes que Washington no tiene intención de abandonar la alianza transatlántica. Sin embargo, su discurso omitió referencias directas a Rusia o la OTAN y abogó por una “renovación” de Occidente tras lo que calificó como décadas de políticas equivocadas.
Elbridge Colby, subsecretario de Defensa para Política, señaló un cambio notable en la actitud estadounidense hacia el gasto en defensa europeo. En un evento paralelo, Colby afirmó que Washington sería “pragmático” con respecto a que los aliados destinen fondos de defensa a industrias nacionales en lugar de comprar equipamiento estadounidense. “Si los países gastan el 3.5% o el 5% en defensa, entendemos que van a necesitar nacionalizar una gran parte de esa producción”, dijo, añadiendo que EE. UU. busca “asociaciones, no dependencias”.
La conferencia subrayó la urgente recalibración de Europa mientras los aliados de la OTAN trabajan para alcanzar el nuevo objetivo de destinar el 5% del PIB al gasto relacionado con defensa para 2035, acordado en la cumbre de La Haya del año pasado.


